Comunidad de los Esenios

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Amor, Paz y Unión

En muchas ocasiones de nuestra vida hemos escuchado estas tres palabras e incluso recuerdo desde pequeño que cuando uno de los adultos mencionaba alguna de ellas lo hacía en un tono que las mostraba un poco lejanas o ilusorias.

1278589_30801220Siempre escuché hablar del Amor como una ilusión, como algo utópico pero difícil de sentirse tangible.

Cada vez que escuchaba hablar de la Paz era porque había algún conflicto o guerra en alguna parte del mundo o habían serios conflictos sociales en el país. Realmente se hablaba de que se había alcanzado la Paz porque una de las dos partes habían cesado en su ataque o se había rendido.

Sobre la Unión curiosamente escuche muy poco, tal vez solo algunas veces cuando ante una situación difícil alguien decía “tenemos que estar unidos”, pero pocas veces lo escuché como un principio, eran siempre ocasiones donde cuando todo se iba a derrumbar surgía esta necesidad de Unión como algo imperativo.

Hoy, a través del conocimiento me resulta más fácil comprender que estas tres palabras van unidas porque cada una es parte de la otra. Empecé a entender que muchos de los conceptos que había estado recibiendo en la vida a través de la enseñanza o la experiencia no me habían permitido ver la gran magia que hay detrás de mantener unidos estos tres sentimientos, que resultan siendo tres pilares fundamentales para que nuestra vida fluya con armonía en cualquier aspecto.

Para que me entiendan mejor se los cuento de este modo. Cuando empezó la vida en nuestro planeta, el Amor ya estaba allí, por eso lo llamamos un sentimiento de origen, lo venimos trayendo con nuestra esencia desde entonces. Está inscrito en nuestro espíritu.

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No hay persona que pueda realmente decir “no conozco el Amor”, porque hasta en su recuerdo más profundo está el Amor plasmado en una memoria. Quizás muchas experiencias de esta vida puedan hacernos pensar que no conocemos el amor, o nos resistimos a pensar que lo conocemos, incluso podemos ir a buscarlo con desesperación en una amistad, un familiar o una pareja. Pero todos traemos la esencia de Amor desde que nacemos. Reconociendo esto podemos lograr algo fundamental: Amarnos a nosotros mismos de modo que nuestro espíritu ame a nuestra materia y nuestra materia ame a su espíritu.

Cuando se da el Amor entre nuestro espíritu y nuestra materia como primera instancia se produce un movimiento energético bastante fuerte en nosotros, permitiendo que otro sentimiento de origen se desencadene, un sentimiento de origen que se da de modo natural y no requiere de ningún tipo de negociación ni sometimiento: la Paz.

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Y así es que, cuando se siente el Amor entre espíritu y materia, entramos en ese estado de Paz que a veces es difícil de describir con palabras porque las palabras buscan en nuestra mente experiencias para dar una explicación, pero no son necesarias porque la Paz es también un sentimiento de origen, siempre lo hemos tenido, y existe desde antes que pudiésemos acumular cualquiera de nuestras experiencias en esta vida.
¿Se han dado cuenta la Paz que se siente detrás de ese respiro profundo que experimentamos después de un logro en nuestra vida, de cuando nos decimos a nosotros mismos “que bien lo hice”?. Bueno, son esos instantes que a veces no miramos con mucho detenimiento, pero es en ese preciso tiempo en que somos capaces de entender ese sentimiento y dejarlo fluir con más naturaleza.

Y es justamente ese estado de Paz en nosotros mismos el que permite que vibre un tercer sentimiento de origen que es la Unión, y entendámoslo primero como Unión entre nuestro espíritu y nuestra materia.

Todo esto es como un ciclo que va creciendo sobre sí mismo a través del Amor, la Paz y la Unión. Cuando llegamos a mover este ciclo primero en nosotros mismos se da ese paso para empezar a entender la vida y fluir en ella con más facilidad. Es entonces que nos conocemos, amamos y respetamos a nosotros mismos.Es entonces cuando estamos preparados para aproximarnos hacia otra persona para transmitir Amor y Paz, para Unirnos con ella. Para que una sonrisa, un abrazo, una palabra o una mirada hacia otra persona sea capaz de transformar su día y hacerla sentir bien.

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Muchas veces ocurre así, y es que esa mirada, sonrisa, abrazo o palabra dada con Amor y Paz hace que la persona perciba ese sentimiento y lo sienta familiar, es decir que lo sienta suyo. Y es que la persona es capaz de sentirlo desde dentro de sí misma y contagiarse de esos sentimientos de Amor y Paz porque al igual que tú mueve esos recuerdos propios de origen, aunque no sea consciente de ellos, y siente una complacencia que muchas veces no encuentra cómo explicar….pero siente una familiaridad contigo. Como si ese sentimiento de Unión viniese para ti y para esa persona desde el mismo origen, del mismo lugar, como si ambos lo hubiesen heredado de su ascendencia, de antes. Y es así, porque está en el origen de ambos y es lo que hace que dos personas se puedan acercar y Unir entre sí basados en esos principios de Amor y Paz.

La magia de todo esto y de ese encuentro entre dos personas está en que cuando ese Amor y esa Paz de ambos hace “clic” se descubre la “Unión”, que es ese sentimiento de origen donde todos somos Uno y reconocemos a la otra persona como parte de nosotros mismos también.

1134574_21848496Imaginemos una relación de pareja donde dos personas se dicen: “Te amo”. Pero uno está celoso de los triunfos económicos del otro, o depende tanto del otro que se enferma cuando la otra persona se va de viaje, quizás uno de los dos está tan obsesionado que no deja de revisar los mails y mensajes en el celular de su pareja. Esto refleja una ausencia de Paz en la relación, y si lo vemos desde el Amor ambos pueden incluso bajo esas circunstancias decirse “te amo” el uno al otro, pensando que ese amor obsesivo es el Amor verdadero y confundiéndose al punto de querer buscar cualquier modo para “forzar” una Union. Todo esto nos lleva a reflexionar y mirar para dentro nuestro, para realmente encontrarnos con esos sentimientos de origen propios de Amor, Paz y Unión que nos permitan fluir en una relación de modo natural.

Eso también nos lleva a preguntarnos entonces: ¿puede existir una unión genuina cuando dos personas sólo se conectan en el plano físico mas no en el espiritual?
Realmente no, porque la Unión, al igual que el Amor y la Paz son sentimientos de origen que vienen desde antes del nacimiento físico. Las relaciones se deben dar de modo equilibrado entre lo espiritual y lo material, y se puede aplicar a todo tipo de relaciones: familiares, amicales, de pareja, entre los miembros de una sociedad, etc.

Cuando escribo este mensaje, lo hago con un sentimiento de Amor por ti que lo estás leyendo. La Paz que siento en las palabras que escribo vienen llenas de un Amor que busca conectarse contigo, para que la Unión se manifieste en nosotros. Si has pasado un mal día, te transmito este Amor lleno de Paz, para que te calmes en medio de la tormenta o descanses un rato conmigo. Mi espíritu trae la Paz tanto como el tuyo, por eso te traigo mi mensaje de Unión en estas palabras para que a través de ellas lleves Amor a quienes te rodean. Que se manifieste en nuestra familia, en nuestro barrio, nuestro centro de labores, nuestra sociedad, país, planeta y universo. Es una oportunidad de evolucionar hacia nuestro origen, fortalecernos como Humanidad e Integrarnos con Amor.

1219857_49609612¡Amor, Paz y Unión!

Esenios

¿Cómo era la alimentación de los Esenios?

Hay diferentes momentos en la historia de los Esenios relacionados al tema de la alimentación; según nuestro conocimiento, es muy importante conocerlos.

¿Qué tenían en cuenta los Esenios a la hora de consumir un alimento?

Tenían en cuenta la Kapbalah de los Esenios porque esta nos dice qué tipo de alimento debe consumir cada persona. Hay que saber que ciertos alimentos  aparentemente pueden ser sanos pero para algunas personas no lo son. Para discernir esto debemos escuchar la necesidad de nuestro organismo, algo que pocas veces  hacemos. Los Esenios tenemos una fuerte creencia en las vidas pasadas, es por eso que relacionamos los alimentos con dichas vidas; así sabemos que hay alimentos que pueden activar una vida pasada en una persona, desencadenando una enfermedad.

¿Qué tipos de alimento consumían los Esenios?

Su alimentación estaba centrada en los siguientes alimentos:


Como se ve, al incluir Hongos y Pescado, podemos concluir que los Esenios no eran vegetarianos, y esto es porque si bien le daban importancia a los vegetales, su mayor alimento era el agua. Los Esenios elaboraban agua con un sabor ligeramente salado, encontrando en ella mucho flujo de la fotosíntesis, el cual aprovechaban muy bien porque este tipo de agua ayudaba significativamente a que el mismo organismo hiciera fotosíntesis, convirtiendo la energía solar en química dentro de la célula, produciendo así alimento. Esto se hacía bajo un método estricto: conjugaban códigos del ADN humano con códigos del ADN Astral, lo que permitía que el cuerpo humano activara su memoria de origen en cada célula del cuerpo, haciendo que se restableciera su metabolismo en una constante auto regeneración, rejuveneciendo todo el cuerpo en etapas cíclicas, permitiendo que la ley de los ceros (una ley de equilibrio usada por los Esenios) se manifieste.

Debemos de decir que el horario en que se alimentaban los Esenios no está relacionado con los horarios que hoy se manejan. Los Esenios se alimentaban menos horas al día porque no sentían la necesidad de comer tan seguido; un Esenio se alimentaba según la necesidad de su cuerpo, jamás estresaban el organismo con imposiciones de horarios y con alimentos que su organismo no deseara; muchas veces con solo una fruta era suficiente.

Podemos ver en la actualidad que si una persona no come regularmente y a ciertas horas del día, se le considera que está padeciendo de alguna deficiencia en su organismo, pero por el conocimiento Esenio sabemos que esto no es así; sabemos que el organismo se estresa con imposiciones alimentarias o horarios rígidos pre-establecidos, por la falta de conocimiento sobre el ser humano y su existencia.

Se asocia mucho a la alimentación con el nivel espiritual, en cierto modo debemos de decir que esa relación existe, pero aclarando que los alimentos que una persona decide consumir no definen su nivel espiritual. Para los Esenios la espiritualidad está relacionada a once herramientas. Estas son:

1-    La conexión con Dios y la calidad de esa conexión.

2-    El conocimiento acerca del origen.

3-    El conocimiento sobre las vidas pasadas.

4-    La calidad de la comunicación con los Ángeles.

5-    EL reconocimiento de tu propia existencia.

6-    El reconocimiento de tu entorno.

7-    El conocimiento del por qué estás en la tierra y para qué, y del rol que te toca interpretar en esta oportunidad de existencia.

8-    El conocimiento de tu propia estructura espiritual (el Ángel regente, los tres seres de luz, etc.).

9-    El conocimiento sobre cómo se manifiestan los tres mundos (el mundo material, el mundo espiritual y el espacio intermedio).

10-  La conexión con la conciencia colectiva.

11-  El conocimiento de lo que realmente debes de comer y la fotosíntesis.

Cuando se relaciona el consumo de carne con las personas poco espirituales debemos decir que tal relación no existe. En la conciencia humana quedó registrada la información de cuando los hombres se empezaron a enfrentar unos con otros desconociéndose como familia; después se enfrentaron a los animales y los animales se enfrentaron entre sí mismos, dando origen a varias nuevas formas de existencia que involucionaron, mutando en otras especies que hoy conocemos.

Así como pasó con los hombres, también ciertos animales perdieron la comunicación con el Padre Creador. Todo esto quedó registrado en la conciencia colectiva quedando así grabada la imagen de que el comer carne está relacionado al enfrentamiento entre el hombre y Dios. Y el recuerdo de este enfrentamiento genera el pensamiento de que quien consume carnes es una persona poco espiritual.

Para llevar hoy al organismo a la etapa en la que pueda asimilar este tipo de alimentación de los primeros tiempos  debemos hacerlo en forma paulatina, para que así despierte la conciencia de Origen en nosotros y para que se vayan borrando las imposiciones alimentarias que hoy día tenemos.

Los Esenios de estos tiempos estamos generando cambios significativos en las personas y poco a poco las personas van tomando en consideración estas enseñanzas, pero como no se puede imponer —porque eso significaría activar la memoria del conflicto que vivió la humanidad—, debemos esperar el proceso de asimilación.


Esperamos que pronto más oídos nos escuchen y más ojos nos reconozcan.

KAFIDU

LOS OPTIMISTAS, LA GENTE MÁS EXTRAÑA DEL MUNDO

En esencia todo está bien, el orden existe, y estamos llenos de luz. Pero el mundo está cubierto de densidad, la cual oculta ese orden. Por eso, en nuestra vida cotidiana, la densidad nos quiere atrapar, haciéndonos creer que el mundo es cruel y que la felicidad solo existe para algunos. Pero escoger la luz siempre está en nuestras manos. A continuación, la historia de Enrique, alguien que deja el círculo vicioso de lo negativo para escoger la vida que siempre ha soñado.

*

Era un día nublado y frío del invierno limeño. Me había levantado temprano para ir al trabajo. Mientras me cepillaba y miraba mis ojos en el espejo, fue que sucedió. No lo podría explicar, ni describir. Era una especie de alegría. Un optimismo extraño para mi personalidad de ese entonces —era un tipo que se quejaba mucho de la crisis económica, y de problemas con mi pareja—. Ese día había prendido la terma y no funcionaba. Pero no me quejé. Al contrario, me sentí agradecido porque el agua fría me revitalizaba. Era una actitud que a mí mismo me sorprendía. Luego, cuando entré en mi carro, este no arrancaba. Por más que intentaba el motor no respondía. Pero tampoco me quejé. Salí y tomé una combi. Como es lo usual, el conductor manejaba como en una carrera de autos. Poco parecía importarle la comodidad de los pasajeros. Por mi falta de costumbre —no había subido a una combi en muchos años— en una de las frenadas me caí al suelo. Normalmente, me hubiera enfurecido, pero no, agradecí a una universitaria que me tendió una mano, y su sonrisa me reconfortó. Al bajar, caminando las cinco cuadras que me separaban de mi oficina, traté de procesar qué era lo que estaba pasando en mi cabeza. Traté de entender por qué me sentía tan contento. Cuando llegué al trabajo pasó algo que venía temiendo por meses, pero que ese día en especial, no me afectó en lo más mínimo. Por la situación económica, la gerencia había decidido hacer recortes de personal. Yo estaba en la lista de los primeros en ser despedidos, según un comunicado encima de mi escritorio. Pero el optimismo extraño no me abandonó. Imaginé que quizás, era el momento de trabajar en otra cosa, en algo más estimulante. Salí de la oficina con paso decidido, con una sonrisa tranquila. Escuché a alguien murmurar: ¿Qué le pasa a ese loco que camina tan alegre cuando lo han despedido? ¡Qué tipo más extraño!

Al regresar a casa llamé a mi pareja —con la que tenía grandes discusiones, razón por la cual habíamos decidido separarnos un tiempo— y le dije que quería invitarla a una cena especial. Ella se quedó un poco sorprendida, y aceptó. Esa noche, bajo la luz de velas románticas, teniendo como fondo una dulce melodía de piano, y contemplando lo hermosa que era, solté la frase: Me han despedido del trabajo. Como mi humor era muy bueno, ella se quedó un poco consternada. «¿Y estás así de tranquilo?», me dijo. Contesté que era lo mejor que me había pasado, pues estaba en un trabajo que no me satisfacía a nivel interior. Y que por eso, para celebrar, la había invitado a comer. «Pero Enrique, ¿qué piensas hacer ahora?», replicó sin salir de su asombro. «Voy a estudiar repostería», le dije. «Siempre me ha gustado hacer postres. Y sé que si me esfuerzo, lograré hacer dinero con eso». Ella no pudo evitar reírse, tapándose la boca con la mano, pues su carcajada era algo estruendosa. Esa noche volvimos a conversar como en nuestros primeros meses de enamorados. Resolvimos algunos temas en los que estábamos enredados por meses. Hablamos de nuestras virtudes y defectos, de las formas en que podíamos resolver nuestra situación. Volvimos a ser una pareja unida al día siguiente. Y yo empecé a practicar, con el recetario de mi abuela, a hacer postres limeños como los que ella preparaba cuando yo era niño.

Nuestra empresa de postres fue creciendo con un gran esfuerzo de los dos. Ella la administraba, y yo me encargaba de hacer los postres. Pero justo cuando estábamos recuperando la inversión, después de un par de años bien trabajados, nos robaron una camioneta que usábamos para servicios de catering. Lo peor de todo es que el seguro había vencido un par de semanas antes. «¡Qué mala suerte!», me dijo mientras hacíamos la denuncia en la comisaría. «Justo cuando íbamos a renovar el seguro», añadió. Entonces, como una fuerza extraña que se apoderó de mis pensamientos y mi voluntad, el “extraño optimismo” empezó a generar ideas en mi cabeza. Cuando volvimos a casa, le dije que el robo era lo mejor que nos había pasado. Que era una señal de que estábamos demasiado concentrados en hacer dinero, dejando olvidada nuestra relación. Le propuse hacer un viaje a la selva, para renovar energías y regresar con fuerza al trabajo. Ella se alteró un poco por mi actitud. «Pero Enrique, ¿acaso te alegra que hayamos perdido los miles de dólares que nos costó la camioneta?», me dijo con el ceño fruncido. Yo respondí: «No me alegra el robo. Pero me alegra que tú y yo estemos bien, me alegra saber que seguimos juntos, me alegra que todavía tengamos ahorros para recuperarnos, me alegra haberme dado cuenta de que necesitamos este viaje, me alegra haber escogido mi verdadera vocación, los postres. Me alegran tantas cosas, que siento que es el mejor momento de nuestras vidas». Ella me miró con un gesto de extrañeza. Yo no sabía si quería darme un abrazo o meterme un puñete. Salimos a caminar por un parque y, ante mi insistencia, fuimos programando el viaje. Como lo esperaba, fue una experiencia inolvidable. Alejados de la ciudad, en contacto con la naturaleza, pudimos reafirmarnos como pareja. Al regresar, volvimos con más fuerza y con el paso de los meses, nuestros clientes se fueron multiplicando.

Pasaron los años, la situación económica en el Perú mejoró y apareció el boom gastronómico. Nuestra tienda de postres se volvió un referente importante de la repostería peruana; empecé a dar entrevistas en periódicos y programas de televisión. Y aunque han pasado los años, todavía no logro explicarme cómo apareció ese “extraño optimismo” que entró en mí, mientras me cepillaba frente al espejo. Muchas veces me he puesto a pensar sobre lo que hubiera pasado si esa magia interior no hubiera nacido en mí, precisamente ese día en que me despidieron. Quizás me hubiera entristecido, buscando algún trabajo parecido a aquel que me esclavizaba. O quizás me hubiera separado definitivamente de mi actual esposa, enfrascándome en relaciones pasajeras, que me habrían convertido en un ser amargado y lleno de resentimiento.

Ahora me dicen “el mago de los postres”, como si tuviera un don especial, pero no lo creo. Estoy convencido de que la “magia”, ese “extraño optimismo” que apliqué en mi vida, es algo que todos llevamos dentro. En verdad, es algo tan sencillo, que me cuesta creer cómo no lo apliqué desde que era un niño. Muchas personas que conocían mi situación anterior, me piden que les dé el secreto de mi éxito. Yo les respondo que no hay ningún secreto, que lo que yo apliqué para cambiar es algo que todos tenemos dentro. El “extraño optimismo” no es tan extraño en verdad. Solo hay que escoger usarlo, y las cosas buenas responderán a ese llamado, y marcharán hacia nuestro encuentro de las maneras más inesperadas.

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